La mejor forma de reducir la irritabilidad
y la agresividad es practicar la comprensión, la compasión y el entendimiento.
Trata de evitar, además, los juicios condenatorios implacables y no fundamentados.
Quien sabe, tal vez si estuviésemos en la piel de los demás actuaríamos como ellos.
No te desanimes en mitad de la carrera aunque la tentación te visite. La carrera no está
ganada ni perdida hasta que no se cruza la línea de llegada. ¿Quién te asegura que tus
competidores van a aguantar o que las circunstancias no variarán?
Acércate a quienes te transmitan ilusión, dinamismo, grandeza de ánimo y optimismo, y
huye de los intoxicadores, pesimistas acérrimos, agoreros, gafes y derrotistas. Con
estos hay que contactar sólo lo imprescindible.
No busques solamente fuera de ti el diamante que te enriquezca. Sondea ese tesoro en
tu talento y en tus habilidades no explotadas. Sin duda, se halla escondido dentro de
ti aunque no lo parezca.
¿Quieres cambiar tu forma de ser? Cambia de forma de actuar o comportarte. ¿Eres
perezoso? Actúa con diligencia. ¿Eres irascible? Actúa con amabilidad. ¿Eres derrochador?
Comienza a ahorrar y sigue en esa línea.
Haz el amor y practica el sexo en circunstancias apropiadas pues supone una gran descarga
de tensión y es, además, fuente de salud. Lo ideal es lograr la satisfacción con tu
pareja o con parejas ocasionales. Si no tienes a nadie, es aconsejable recurrir a la
autosatisfacción.