No cedas por sistema. Di NO cuando algo no te agrade,
convenga o no quieras hacerlo. No intentes agradar a todo el mundo siempre, porque te perderán
el respeto y tenderán a aprovecharse de tu excesiva complacencia.
“Palabra y piedra suelta no tienen vuelta”. Cuida lo que dices, sobre todo en momentos de
tensión y de rabia. Con frecuencia uno se arrepiente de lo que dijo en ese estado – sobre
todo cuando es tarde, el otro ya no está o incluso ha muerto – y ya no puedes desdecirte.
Una buena acción suele pasar desapercibida. Sin embargo una mala acción tiende a recordarse
y, a veces, es capaz de enterrar centenares de buenas acciones. Es más, incluso puede acabar,
en un momento, con una relación de años. ¡Cuida pues tus acciones para con los demás!
Por muy clara que sea una propuesta que te hagan no te precipites en tomar una decisión, sobre
todo en temas importantes. Tómate un tiempo para deliberar y, luego, lánzate a realizar el
proyecto con la seguridad de haberlo calibrado justamente.
Si quieres alejarte afectivamente de alguien porque te hace daño o te molesta, espacia mucho tus
comunicaciones, ponle dificultades cuando llame para verte, dale largas, ponle excusas. Guarda
largos silencios y sé parco en palabras cuando te hable. Acabará por entenderlo.